La Sociedad Spengleriana Española

Una comunidad de combate cultural nacida ante la decadencia de Occidente.

La Sociedad Spengleriana Española es una comunidad consciente del declive histórico de Occidente. Su existencia responde a la necesidad de afirmar la visión del mundo fundada en la civilización europea partiendo de la convicción de que la continuidad hereditaria requiere organización, doctrina, fidelidad doctrinal y voluntad de permanencia. El agotamiento del ciclo histórico de la civilización occidental ha cancelado toda legitimidad espiritual, estética o filosófica en el presente, y ha disuelto las condiciones que durante siglos permitieron la plenitud de las poblaciones europeas, entendidas no como una categoría geográfica, sino como la expresión biológica y cultural con alma propia del pueblo de Europa. La cultura fáustica, que manifestó su potencia en el arte, en la guerra y en la técnica en forma imperial, ha sido sustituida por una civilización imperialista como mera organización técnica indiferenciada, gestionada por oligarquías que administran sus intereses a expensas de las masas desarraigadas que vegetan controladas por un aparato abstracto y cosmopolita sin raíces ni pertenencia.

Aquello que durante siglos se desarrolló como una creación orgánica dotada de una configuración política y cultural arraigada en la tierra, ha quedado reducido a un residuo administrativo sostenido por criterios cuantitativos. Las obras culturales de Occidente han sido vaciadas de alma, sus instituciones han perdido la conexión con el linaje, las lenguas han sido estandarizadas por el interés mercantil, las formas estéticas banalizadas y deconstruidas privándolas de humanidad, los principios jurídicos han sido subvertidos por normas ajenas a su raíz histórica y las ciudades han sido transformadas en megalópolis deshumanizadas carentes identidad y desconectadas de la naturaleza. El final de la cultura concreta con su disolución en una civilización abstracta constituye el final del ciclo histórico de Occidente que, en su fase terminal, se descompone en el nihilismo y el vacío vital. El tipo humano que sustentó la cultura occidental ha sido desplazado, la cadena de transmisión hereditaria interrumpida por un proceso de sustitución demográfica progresiva, abocando a la extinción a la milenaria cultura europea.

Con plena conciencia de este final, la Sociedad Spengleriana Española ocupa su puesto de combate por la supervivencia de Occidente y se constituye con la voluntad de mantener el principio hereditario, la continuidad territorial, la concepción orgánica de la comunidad, el alma fáustica, el sentido de milicia y la jerarquía natural de hombres y valores. Ninguna legitimidad puede establecerse fuera de los límites de una comunidad propia, ni puede nacer una nueva formada por fragmentos residuales, ni organizarse una permanencia histórica sobre formas agotadas del pasado. La Sociedad se concibe como una afirmación doctrinal dispuesta a la anticipación orgánica, en la que la obra de Oswald Spengler, y la prolongación de esta por Francis Parker Yockey, son una herramienta vigente en nuestro tiempo para comprender el ciclo histórico en sus fases pasadas, presentes y futuras.

La Sociedad declara su rechazo inequívoco de toda forma de pensamiento universalista enemiga del particular alma fáustica de Occidente, que constituye en la actualidad el principal instrumento de disolución de las culturas indoeuropeas, sosteniendo una agresión constante contra la continuidad de los pueblos europeos, con su negación de las diferencias y singularidades de las comunidades humanas como expresión directa de la lógica igualitaria que ha provocado el declive de la cultura europea.

Frente a la disolución de la cultura occidental, la Sociedad Spengleriana Española se dispone a luchar por la renovación del destino europeo en un nuevo ciclo histórico enraizado en la continuidad orgánica de los pueblos de Europa, en su identidad territorial y en la fuerza creadora del alma fáustica de la cultura de Europa.

En este lucha por la vida de Occidente, la Sociedad Spengleriana Española no participará en ninguna de las estructuras ideológicas del presente. No aceptará creencias ajenas al alma de Occidente, no reconocerá legitimidades derivadas del mundo moderno causante de la decadencia de Europa y no admitirá vínculos institucionales ajenos a la sangre, la tierra y la raíz de los pueblos europeos. Su tarea será la formación, consolidación y proyección de una comunidad consciente de su misión dotada del sentido del destino trágico de nuestra cultura, de su liderazgo y de la jerarquía natural que preside la vida de una comunidad orgánica. Esta Sociedad se aparta consciente y voluntariamente de la opinión moderna y del decadente consenso liberal progresista y de todas las formas universalistas de concebir la existencia.

La pertenencia a esta Sociedad no se basará en solicitudes individuales. Como criterio de selección de quienes asuman la continuidad del pueblo europeo como núcleo para toda afirmación de vida futura, solo la invitación directa permitirá acceder a la misma a los elegidos para la formación de una nueva aristocracia combatiente, como parte de un proceso de selección encaminado a constituir una minoría dirigente persuadida de su misión.

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